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Relato: En el Pueblo (primera parte)

nosotroslospobres el febrero 22, 2021

<<José Edgardo Morales Barroso>>

Un breve relato de lo que se vive en pueblos de varios lados del mundo, en este caso narrado por nuestro amigo José Edgardo Morales.

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/en-el-pueblo-jos%C3%A9-edgardo-morales-barroso

Cerrar los ojos, respirar profundo y romper las leyes de física para poder viajar en el tiempo. Vuelvo a estar en aquel pueblito a las faldas del cerro.

Mi casa en aquel tiempo era una casita de madera con láminas de cartón de un único cuarto. No teníamos luz eléctrica, ni drenaje y el agua potable escaseaba bastante.

Para alumbrarnos usábamos un quinqué (les pondré en las fotos el modelo que usábamos), y para encender ese quinqué había que ir a comprar petroleo por litro y para ver la televisión se utilizaba un acumulador de coche, y había que ir a re cargarlo periódicamente. Las salsas tenían que hacerse en molcajete o con raspadores de queso y la ropa se planchaba con una plancha que se calentaba sobre la estufa. Lo irónico de todo eso es que ahora que puedo planchar con plancha eléctrica, poco me importa andar con la ropa planchada.

Para poder tener agua en los tiempos de escasez, se tenía que acarrear con cubetas desde pozos que no estaban precisamente cerca. Recuerdo que yo usaba un palo con un par de ganchos que le llamábamos maroma para poder cargar dos cubetas a la vez. También recuerdo que mi abuelo, mi tíos y mi papá intentaron hacer un pozo más cerca, pero después de varios metros de excavación, encontraron tremendo monolito, que aunque lo intentaron romper primero a golpe de marro y después por otros medios jamás lo lograron y ahí quedo ese intento.

Otros de los recuerdos que me vienen, es con respecto al techo de lamina de cartón, después de que por el tiempo terminaba por agujerearse. Recuerdo los días de lluvia, había que poner trastes por doquier para colectar el agua que entraba y evitar que terminara desparramándose por todo el suelo o mojando las camas.

También recuerdo las noches en que daban ganas de ir al baño y la falta de drenaje, que hacía que fueras al monte a realizar tus necesidades y de esos recuerdos, los que más me vienen a la mente en este momento, son los ojos de las arañas, que como los de los gatos o los perros, suelen brillar cuando les apuntas con las lamparas de pilas, creo que les llaman lamparas sordas. Y el otro recuerdo que me vienen a la mente, son las veces que llovía y tenias que ir a hacer tus necesidades sombrilla en mano y el agua escurriéndote por los glúteos como un bidé natural.

Bueno, otro día le sigo a este post, que todo eso también tiene su parte buena y cada cosa que acontece en la vida, va llenando la mente y el alma de experiencias y cada experiencia es una poesía por contar, que cada uno de nosotros tenemos en el corazón, ya sea que la escribamos o no.

Si quieren saber un poco mas de nuestro amigo, les dejamos su perfil y su trabajo:

Publicado enGeneralRelatos

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